
La página Oficial de la Hinchada Pincharrata















Estudiantes no pudo con Cerro Porteño
Cayo por penales luego de empatar sin goles y se despidió de la Copa Libertadores de America.
Empate en cero en La Plata y empate en cero anoche en
Asunción. Y la suerte de esta llave de octavos de final se resolvió a través
de los remates desde el punto del penal, y allí los más certeros fueron los
jugadores de Cerro Porteño, y porque en la instancia clave Diego Barreto le
contuvo el envío a Facundo Roncaglia, allí quedó sellada la suerte de
Estudiantes. Enseguida vendría la conversión de Javier Villarreal y, por
supuesto, el festejo de la gente del Ciclón, que desbordó la capacidad del
estadio "La Olla".
Claro que esta definición tuvo su polémica, ya que en la séptima ejecución
(estaban 3-3), en donde Orión -adelantándose claramente- le contuvo el envío
a Cáceres, pero el juez colombiano Ruiz lo hizo repetir, y allí el jugador
local no falló. Fue 5 a 3 y la despedida del equipo albirrojo de la Copa,
justo en su momento más crítico ya que también ha quedado lejos en la
competencia local, por lo que este semestre ha sido terrible para el equipo
de Berizzo.
Los que fueron a patear estuvieron certeros (Benítez, López y Pereyra), no
así Roncaglia, aunque hubo mérito también del capitán de Cerro, que se
arrojó hacia su derecha y atrapó el balón.
Está claro que Estudiantes no perdió ante Cerro ni en la
ida ni en la vuelta, pero salta a la vista que está metido en un galimatías
de la que no ha podido salir, más allá que su técnico está persuadido en que
la receta que maneja para lograr una mejoría, es la correcta.
Estudiantes es un poquito más que Cerro, pero como los "pingos se ven en la
cancha", anoche no lo pudo demostrar.
El equipo de Astrada nunca fue protagonista, ni aún empujado por su
fervorosa hinchada. Lo suyo fue chato y no hubo, salvo cuando entró Iturbe,
alguien que pudiera inclinar la balanza.
El partido se fue casi diciendo "no esperen nada de mí", y las emociones
llegaron con los penales. Todos patearon bien, menos uno. Hasta Pereyra
acertó, que no estaba en los planes. El mérito grande fue de Barreto, puntal
en Cerro Porteño que quiere hacer historia en la Copa.
Estudiantes no hizo ni papelón ni historia dorada. Le faltó audacia y
fútbol, por supuesto. Con lo que tiene, con lo que maneja, no le alcanzó.
Después de jugarse los 180 minutos de este choque, quedó en evidencia, eso
sí, que Estudiantes es más equipo que el paraguayo. Claro que no lo pudo
plasmar ni en el juego ni en el marcador, ni en la definición polémica de
los penales, con el adelantamiento de Orión, la decisión de Ruiz y la forma
en que ejecutó Roncaglia.
Como en La Plata, el partido anoche fue de vuelo muy bajo. Todo fue tedioso
y aburrido. Muy cortado. Más luchado que jugado. El primer tiempo fue para
olvidar rápido. El complemento tuvo un poco más de movilidad y una mejor
llegada albirroja.
Pero todo se dio en dosis muy pequeñas. la contundencia estuvo ausente lo
mismo que el fútbol bien jugado. Hay que aclarar que en la primera etapa no
existieron remates claros hacia ambas vallas. Y en el complemento hubo una
peinada de Fede Fernández, una jugada de Gastón Fernández, un tiro desde
afuera de Pereyra, y no mucho más.